Por Cecilia Molaro. Médica Neuróloga. Matrícula 19107.
ALMA – Sede Rosario (Asociación Lucha Mal de Alzheimer y alteraciones semejantes)

 La demencia es la disminución de las funciones cerebrales en forma progresiva, que afecta la independencia en la vida cotidiana. El Alzheimer es la enfermedad cerebral degenerativa que causa demencia más frecuentemente. Se proyecta como la nueva epidemia mundial, porque es una enfermedad asociada al envejecimiento y la expectativa de vida se encuentra en aumento. Se estima una prevalencia del 1% en personas mayores de 60 años, y casi del 40% en mayores de 80 años. Es una enfermedad crónica, progresiva, que tiene tratamiento, pero es irreversible.

Existen diferentes tratamientos para las demencias, principalmente podemos dividirlos en tratamientos farmacológicos y no farmacológicos. Dentro de las intervenciones no farmacológicas, existen diversas estrategias de rehabilitación.

La estimulación apropiada y constante produce modificaciones favorables en la estructura y el funcionamiento del cerebro de las personas. Este efecto es conocido como plasticidad neuronal. Frente a los estímulos ambientales el cerebro tiende a modificarse estructural y funcionalmente. A más y mejor estímulo, mayor aumento de las conexiones neuronales. Existe plasticidad neuronal incluso en el cerebro de las personas con demencia, aunque este proceso ocurra con menor intensidad.

La rehabilitación integral de las demencias tiene múltiples beneficios:

  • Mejora la calidad de vida
  • Retrasa la expresión de los síntomas de deterioro
  • Retrasa el ingreso a geriátricos
  • Mejora el ánimo y la conducta
  • Disminuye el estrés del cuidador
  • Mejora la relación con la familia y la sociabilidad

Las intervenciones en rehabilitación incluyen diferentes enfoques. Desde mejorar las funciones cognitivas afectadas, a mejorar el ambiente en donde vive, y realizar actividad física.

La rehabilitación cognitiva incluye diversas estrategias: mejorar la orientación de la persona en la realidad que vive, reforzar su identidad y memoria mediante la reminiscencia de anécdotas vividas, fomentar el aprendizaje de tareas sin errores. Este tipo de tratamientos son llevados a cabo por fonoaudiólogos o neuropsicólogos.

Es necesario trabajar intensivamente para mejorar la comunicación de la familia y los cuidadores con la persona con demencia, que muchas veces por la enfermedad presenta alteraciones de la expresión del lenguaje o de la comprensión. Estos pacientes se benefician con tratamiento fonoaudiológico específico.

Uno de los objetivos primordiales de la rehabilitación es mejorar la funcionalidad. Esto significa ayudar a la persona a que pueda mantenerse independiente, el mayor tiempo posible, a pesar del avance de la enfermedad. Para lograr esto podemos comenzar revisando el ambiente donde vive la persona, y realizar las modificaciones necesarias para que sea un ambiente seguro y estimulante a la vez.

Un ambiente seguro requiere eliminar por ejemplo alfombras sueltas, desniveles en los pisos, retirar cerrojos de puertas desde el interior de la habitación, mantener una buena iluminación en toda la casa, revisar instalaciones de gas y luz, guardar bajo llave utensilios peligrosos y productos tóxicos, colocar agarraderas y pisos antideslizantes en el baño, bloquear el ingreso a escaleras o balcones, hasta el uso de la tecnología como detectores de humo, botón antipánico, o pulseras con GPS.

Un ambiente estimulante debe ofrecer elementos que mejoren la orientación a la realidad, como relojes grandes a la vista, calendarios, y fotos representativas de su vida que le recuerden su pasado. Para mayor practicidad podemos unificar espacios de uso diario, como las zonas de descanso, de aseo y de alimentación. Es útil en algunos casos usar carteles en la puerta de cada ambiente, o de cada armario, con letras grandes y en contraste, para ayudar a la persona a orientarse en su casa y mantener su autonomía.

Un terapista ocupacional, interviene en la rehabilitación de las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, alimentarse, e higienizarse por sí mismo.

Otro tratamiento no farmacológico eficaz y recomendado es la realización de ejercicio físico regular, entre 20 y 60 minutos por día, 2 ó 3 veces por semana, combinando ejercicios aeróbicos, de fuerza y balance. Por ejemplo se pueden realizar ejercicios en la silla, jugar a tirar, atrapar o patear una pelota, caminar, bailar, hacer estiramientos, y si es con música de fondo será más estimulante. También podemos contar con la ayuda de un profesor de educación física o kinesiólogo.

La realización de actividad física, en todas las etapas de la enfermedad mejora la salud, estimula la síntesis de factores de crecimiento para las neuronas, tiene un efecto positivo sobre las funciones cognitivas, los trastornos del ánimo y de la conducta, y mejora la calidad de vida del paciente y su familia, porque ayuda a disminuir la sobrecarga del cuidador.

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