Por Silvana Aquino, Lic. en Kinesiología y Fisiatría.

Pareciera que mencionar la palabra caída en el domicilio o casa de un adulto mayor está terminantemente prohibido y tratamos de cruzar los dedos para que esto no suceda nunca. Las consecuencias pueden llegar a ser catastróficas, y es mejor si sabemos de antemano como evitarlas. Pero, ¿por qué son más frecuentes las caídas en los adultos mayores?

La postura y  la marcha son actividades que necesitan y requieren de la integridad de los sistemas neurológicos, musculoesquelético y cardiovascular. En los ancianos, ya sea por el proceso de envejecimiento natural o por enfermedades adquiridas, estos sistemas se pueden ver afectados, generando mayores probabilidades de caídas.

Las estadísticas indican que un tercio de la población por arriba de los 65 años que viven solas, sufrirán al menos una caída por año (por arriba de los 80 años las caídas afectarán a la mitad de la población). También se dice que son más frecuentes las caídas en mujeres hasta los 75 años y luego las probabilidades de caídas se igualan en ambos sexos. Asimismo el 80% de las caídas suceden dentro del hogar y el resto en la vía pública. Cabe destacar que muchas caídas no son comunicadas a sus familiares por vergüenza o miedo del anciano a que sea llevado a un hogar geriátrico.

Bien, hasta aquí estuvimos explicando el porqué de la predisposición a las caídas, pero ¿cuáles son las causas? En la tercera edad, puede haber múltiples causas que predispongan a las caídas:

  • VISUAL: Las dificultades visuales como la miopía o las cataratas, además de otras, disminuyen las habilidades corporales para reaccionar ante la pérdida del equilibrio. Se sugieren controles periódicos con el oftalmólogo para disminuir al máximo las caídas causadas por esta alteración.
  • MEDICAMENTOS: Algunos medicamentos suelen afectar el equilibrio, como los antidepresivos; o una mala medicación o automedicación.
  • TRASTORNOS URINARIOS: Hay pacientes que por trastornos urinarios deben ir reiteradamente al baño y mayormente durante la noche. Lo más recomendable es colocar al lado de la cama un inodoro portátil y así evitar posibles caídas en el transcurso de la noche.
  • HIPOTENSION ORTOSTATICA: Muchas personas al levantarse rápidamente de la cama o de una silla, sufren un episodio de baja presión (por falla de los mecanismos compensatorios de la presión a los cambios de decúbitos). Entonces, estos pacientes deben aprender a moverse lentamente y asegurarse que su presión esté estable antes de seguir con sus movimientos.
  • ENFERMEDADES PREVIAS y ACTUALES: Varias enfermedades previas que haya sufrido el paciente, ya sean traumatológicas como fracturas, problemas en los pies, artritis, o enfermedades neurológicas como accidentes cerebrovasculares (ACV) o Parkinson, pueden generar un terreno predispuesto para las caídas. Las enfermedades actuales del paciente como hipoglucemia (tener bajo azúcar en sangre), anemia (falta de hierro), consumo excesivo de alcohol, vértigo, confusión mental, depresión, osteoporosis, problemas vasculares periféricos con trastorno sensitivomotor, amputaciones con mala adecuación de la prótesis, entre otras, pueden ser también causa de caídas.
  • CAUSAS AMBIENTALES: luces pobres, mobiliario fuera de lugar o inadecuado, animales domésticos, suelos resbaladizos, escalones altos y estrechos, desniveles y ausencia de pasamanos, calzado inadecuado. Muchas veces es de gran ayuda la colocación de barandas en las camas y en el baño.
  • AISLAMIENTO SOCIAL Y FAMILIAR: son más frecuentes las caídas en los gerontes institucionalizados, con poco contacto familiar y social.

 

SÍNDROME POSTRAUMATICO

Cuando un adulto mayor ha sufrido una caída, puede desarrollar miedo a pararse y caminar. Los cuidados del paciente pueden ser tan extremos que pueden generar situaciones incapacitantes y de dependencia.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

El enfoque preventivo de las caídas en la tercera edad, debe centrarse en:

  • Educación y toma de conciencia de este problema por parte de los pacientes y sus familiares
  • Adecuación del domicilio y el ambiente por donde se desplaza el paciente
  • Mantener al anciano con un nivel de actividad física adecuado a su edad

 

Puntos claves a tener en cuenta en la prevención de caídas

  • Mantener las habitaciones en orden y con iluminación adecuada
  • Colocar adaptaciones en el baño y en el resto de la casa (elevar altura del inodoro, colocar barandas en la ducha y si es necesario un silla plástica)
  • Corrección de los factores de riesgo que puedan ser modificados (en relación a las enfermedades previas o actuales)
  • Uso de calzado con buena suela y ropa adecuada
  • Asistencia para la marcha en caso de trastornos locomotores (bastón, canadienses o andador)
  • Tratamiento contra la osteoporosis
  • Gimnasia para la Tercera edad grupal y recreativa
  • Kinesiología para la Tercera Edad:

– Para mantener el equilibrio dinámico y estático

– Recuperar la resistencia y la potencia muscular en los miembros inferiores

– Mejorar la capacidad aeróbica

– Capacitar o instruir al adulto mayor y las personas que se encargan de cuidarlo.

Dentro del área de prevención en la Kinesiología, el trabajo del kinesiólogo primeramente será de evaluación para luego establecer un plan personalizado para cada anciano. El kinesiólogo puede concurrir al domicilio del anciano o a la institución geriátrica para su atención. En este caso se observan las condiciones ambientales que pudieran favorecer las caídas, seguida de la evaluación de las destrezas respecto a la marcha y el equilibrio. Se observará en el paciente:

  • La capacidad y forma de levantarse desde una silla (con brazos cruzados por delante preferentemente)
  • La posibilidad de caminar 3 metros, dar un giro de 180 grados y regresar a la silla en menos de 20 segundos (el giro se evaluará hacia ambos lados)
  • La estabilidad sobre un solo pie, que sea al menos de 5 segundos.

A partir de esta evaluación, y otras pruebas específicas que el paciente pudiera requerir, se creará un plan de trabajo con objetivos a corto y mediano plazo. Si es necesario, se recomendarán ayudas para la marcha, ya sea de forma transitoria o permanente.

En resumen, las caídas en los adultos mayores, son uno de los problemas más frecuentes. Las mismas pueden prevenirse si se actúa sobre los factores de riesgo en forma precoz. Que el anciano mantenga una vida lo más activa posible, tanto en el plano físico como social, son objetivos fundamentales en esta edad, no sólo para evitar las caídas, sino para que puedan transitar por esta etapa con la mayor calidad de vida e independencia posible. Personalmente recomiendo las actividades acuáticas, las caminatas diarias, bicicleta fija, el baile, el yoga o la gimnasia para la tercera edad dictada por profesores de educación física o profesionales de la salud.

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