La difusión del envejecimiento activo se relaciona con el hecho de tomar conciencia acerca de nuestro futuro como adulto mayor. Es decir, se busca aprovechar todos los recursos disponibles a nuestro alcance, no solamente para ayudar a los ancianos de hoy, sino también para proyectarnos a nosotros mismos como futuros adultos mayores.

Ante el aumento de los índices de tercera edad, la arquitectura ha venido creando y reestructurando inmuebles que se adaptan a las condiciones de esta población.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los años 2000 y 2050, la proporción de personas mayores de 60 años en el planeta pasará de 605 millones a 2.000 millones.

La llamada geronto-arquitectura es una respuesta a este fenómeno demográfico, es una rama arquitectónica que se encarga de adaptar diferentes espacios con la intención de volverlos aptos para las limitaciones de la edad.

En Estados Unidos, un grupo de arquitectos responsables de la construcción de condominios de retiro, decidieron llevar a cabo una interesante experiencia. Cada uno llevaba un diario, en el que escribían cómo era el espacio y qué estaba mal hecho. Incluso, han llegado a simular que tienen alguna discapacidad visual, auditiva o de otro tipo, con el objetivo de entender las condiciones particulares que sufren algunas personas mayores. De esta forma, lograron detectar que los lugares presentaban problemas que afectaban el disfrute de la vivienda o la movilidad de sus ocupantes.

Te proponemos que realices durante 10 o 15 minutos la experiencia que ellos realizaron, y descubras cuáles son las limitaciones de tu ambiente. Hoy quizás no lo necesites pero el futuro está a la vuelta de la esquina, empecemos a desarrollar el Envejecimiento Activo.

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