Por Alicia Rodríguez

Tejedora: teje en tu hilo
la inercia de mi sueño y tu ilusión confiada;
teje el silencio; teje la sílaba medrosa
que cruza nuestros labios y que no dice nada…
                                Fragmento de «La tejedora» de Ramón López Velarde

Los orígenes del tejido

Los tejidos, los materiales e instrumentos empleados para tejer, sus tintes, la confección y el uso, son elementos de primera importancia a lo largo de la historia.

Es difícil datar con exactitud el origen del tejido en la historia de la humanidad. Se ha comprobado la existencia de algunos tejidos de fibras naturales cuando los mamuts y otros animales prehistóricos habitaban el planeta.

Las técnicas de ganchillo, dos a gujas y telar se fueron perfeccionando a través del tiempo. No se puede atribuir la tarea de trenzar t tejer hilos a ningún hombre o época. Se trata de conocimientos basados en búsquedas, ensayos y errores, que fueron transmitiéndose a través del tiempo, de generación en generación. Los trabajos no sólo tenían una función utilitaria, sino artística y espiritual.

Era tal su importancia que su invención y difusión fueron atribuidas a dioses y seres mitológicos. Algunos son muy conocidos, como Penélope, personaje de la Odisea, que tejía de día y destejía de noche, como estrategia para desalentar a sus pretendientes mientras esperaba a su marido que combatía en Troya.

La historia de Aracne también pertenece a la mitología greco-romana. Esta doncella, hábil tejedora, despertó la envidia de Atenea, diosa de las artes y la sabiduría. Al ser vencida en una competencia, convirtió a la doncella en araña.

Las Moiras y las Parcas tejían los hilos del destino de las personas. Eran tres hermanas. Una hilaba, la segunda medía el hilo, y la tercera lo cortaba.

Leyendas chinas, como El gusano de la seda y Las tejedoras; hindúes, como las de la diosa Kali; nórdicas, como Las Normas; la leyenda guaraní del Ñandutí; la creación de los atrapasueños de los navajos; la creación y difusión de la rueca y el telar en manos de Naynay, joven mapuche; son algunos ejemplos. Es muy interesante encontrar similitudes en todas las culturas.

Más recientemente, encontramos cuentos, como el de los hermanos Grimm, “Las tres hilanderas”, y en la actualidad “La tejedora de vidas. Cuentos para sanar el alma femenina”, de Elena García Quevedo. La autora cuenta que hay una tejedora que habita el alma de cada mujer para enseñarle a mirar a su tiempo como un gran ovillo, y a sus dones como las agujas con las que dar forma a su vida. La tejedora del alma enseña a destejer las zonas muertas y hacer alquimia con ellas, transformándolas en abono para seguir adelante.

 

Se deslizan mis dedos al unísono
tejiendo valles, colinas y montañas
dibujando palacios encantados
o la apacible luz de las mañanas.
Tejiendo y destejiendo van mis manos
caminando el camino de la vida
cálidas mantas de risas y alegrías
y algunos himnos también a las heridas.
Sencillo es el legado que a mi paso dejo.
Trocitos de mi piel que voy creando
que de manera clara y transparente
desde el rincón del alma voy regando.
                  Publicado por Betty Mtz Compeán

 

Tejido y salud

Autores como Riley, Corkhill y Morris califican al tejido como una ocupación calificada y creativa, con gran potencial terapéutico.

Tiene un efecto positivo en el cerebro, ya que sus características contemplativas, repetitivas y rítmicas, la atención que requiere interpretar esquemas y contar puntos, producen relajación y alivio del estrés.

A nivel físico: mejora el manejo de las manos y la precisión de los movimientos. Ayuda a la mejora y prevención de enfermedades como la artritis y artrosis, debido a la fuerza, movilidad y elasticidad que la realización de la labor requiere.

Es necesario que se realice una consulta médica para evitar riesgos y adecuar las actividades al estado de las capacidades, especialmente en el adulto mayor.

A nivel funcional: ayuda a resolver situaciones, a establecer relaciones y adaptaciones. Las tareas repetitivas mejoran la concentración y atención.

A nivel emocional: la creatividad puesta en la elección de colores, puntos, texturas, diseños, etc., producen bienestar y mejoran la confianza en uno mismo, fortaleciendo la autoestima.

Según la Neurociencia, el movimiento repetitivo que se realiza al tejer, combinado con el hecho de crear algo nuevo o modificar algo existente, hace que el cuerpo genere:
DOPAMINA (recompensa)
ENDORFINA (bienestar)
SEROTONINA (buen humor)

El médico estadounidense Herbert Benson, en “La respuesta a la relajación», compara los beneficios del tejido con el yoga y la meditación, ya que puede disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reduciendo los niveles de estrés, dolor y depresión. Al planear, diseñar, deshacer, rehacer, buscar soluciones, pedir ayuda, el error se convierte en aprendizaje, y la tolerancia a la frustración es menor.

A nivel social: favorece la integración y la socialización. Promueve contactos reales, si se trabaja en grupos, o virtuales, si se usan los enormes recursos que ofrece la tecnología. En internet hay asesoramientos, patrones, explicaciones paso a paso, y grupos de “arañitas”, “crocheteras” o “tricoteras” que intercambian experiencias, fotos, dudas, proyectos, consejos. Perteneciendo a alguno de ellos se puede establecer una conexión con muchas personas que comparten la misma pasión.

Es muy recomendable inscribirse en Talleres, Centros de Día y otros espacios gratuitos o a bajo costo que ofrece la ciudad. La Universidad Abierta para Adultos Mayores, el Centro de Expresiones Contemporáneas, La Escuela Municipal de Artes Plásticas y otros espacios gubernamentales o privados son alternativas para comenzar. También existen grupos que se reúnen en un domicilio para tejer prendas o cuadrados con restos de lana, que luego se donan a instituciones que confeccionan colchas y mantas para repartir a personas en situación de calle.

El Hospital Vilela, el Centenario y muchos otros reciben donaciones de prendas y juguetes. Hoy están de moda los Amigurumis, realizados en crochet. La cercanía del Día del Niño ofrece una hermosa oportunidad para empezar a realizar una labor que tiene benéficos para el que lo hace y para el que lo recibe.

 

En síntesis, la LANOTERPIA, ofrece los siguientes beneficios:

+ Ayuda a eliminar el estrés y combate la depresión.
+ Aporta claridad a los pensamientos.
+ Nos conecta con nuestros sentimientos y pensamientos más profundos.
+ Fortalece los lazos sociales.
+ Favorece la comunicación.
+ Armoniza todo el ser.
+ Da satisfacción y mejora la autoestima.
+ Ayuda a superar problemas motrices.
+ Aleja la sensación de soledad e inutilidad que a veces se apodera de las personas al jubilarse.

El acto de tejer es un acto de recordar y narrar. Puede ser un ritual a través del cual encontrar una conexión íntima.

Por todo eso y mucho más, TEJER ES UN PLACER.

 

Cabe aclarar:
Si bien el tejido y las manualidades se han considerado como labores femeninas, el hombre siempre ha sido protagonista. Hubo y habrá grandes artesanos. Hombres: ¡¡¡manos a la obra!!!

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here