Por Rita Rosetti.

La pérdida de la visión no es parte normal del envejecimiento, aunque hay más probabilidades de que en esta etapa aumente, por lo tanto, las personas le temen más a la ceguera que a otros impedimentos físicos.

Los cambios normales en la visión pueden corregirse con una nueva receta oftalmológica, es por eso que el rol del Oftalmólogo es el pilar fundamental para detectar estas anomalías.

Las patologías que ocasionan daños permanentes en la visión como maculopatía senil, retinopatía diabética, glaucoma, retinitis pigmentaria, y otras. Se pueden beneficiar con la utilización de técnicas de rehabilitación visual y provisión de elementos ópticos y electrónicos con tecnologías de avanzada.

Para ello la intervención del Óptico, especialista en  Baja Visión, es importante porque realiza un exhaustivo estudio mediante test y diversos elementos ópticos, como ser lupas, telescopios, anteojos con filtros selectivos, microscopios, logrando concretar así la ayuda óptica más satisfactoria y exitosa para el paciente.

Perder visión no significa tener que renunciar a sus actividades, per sí se requiere de aplicar nuevas formas de llevarlas a cabo.

* ¿Le resulta difícil leer el diario o un libro?

* ¿Le molesta el sol y se encandila siempre?

* ¿No distingue el rostro de las personas?

* ¿Tiene miedo a caminar solo?

Estas son algunas de las muchas preguntas que los pacientes con Baja Visión se hacena diario.

Aproveche al máximo la visión que le queda y maximice su independencia y calidad de vida.

Hoy la tecnología está al alcance y recordar que no se está solo. La familia, los amigos y los profesionales estamos para ayudarles.

Es importante recordar que el uso de ayudas ópticas no afectará la salud de sus ojos. ¡El éxito está en usted!

 

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